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Las comunicaciones entre participantes de nuestro curso, tanto aquellas que tienen lugar entre alumnos como las que tienen lugar entre profesores y alumnos deberían regirse por estos cuatro principios básicos:
1. Cortesía
En primer lugar, el principio más importante que debemos tener presente es que en el contexto de nuestro curso, todas las cuestiones pueden expresarse dentro de la cortesía. Podemos discrepar, podemos ser críticos, podemos disentir y estar totalmente en desacuerdo con algo, etc., pero si algo caracteriza al entorno académico es que todas las ideas pueden expresarse basándonos en la tolerancia y en el respeto al interlocutor.
2. Local y global
La comunidad de usuarios de este curso compartimos un lugar en el ciberespacio. El ciberespacio es local y global a la vez. Cada uno de nosotros puede y debe pensar localmente, pero también es necesario que nos demos cuenta que estamos en Internet, en un medio global. Cuando expliquemos aspectos muy locales, conviene que procuremos añadir algún elemento que ayude a que los demás participantes, que pueden tener su realidad cotidiana a muchos kilómetros de la nuestra, a que nos entiendan mejor. Los aspectos locales son absolutamente necesarios, no se trata de renunciar a ellos, sino todo lo contrario, de usarlos siempre que nos convenga, pero aportando datos que ayuden a los demás a entenderlos. De este modo, lo global y lo local se potencia mutuamente.
3. Palabras completas
Lo esencial de nuestros mensajes es que queremos comunicar. Para comunicar hemos de usar el lenguaje de la forma más correcta posible. En el contexto de una actividad académica no tiene sentido usar abreviaturas como hacen algunas personas cuando se comunican de forma lúdica usando los móviles. En este curso es importante que todos los participantes, cuando expongan sus opiniones, sus preguntas, sus informes, etc., utilicen las formas plenas y desarrolladas de las palabras.
4. Estructura
Por último, en general, recomendamos que cuando sea necesario enviar un texto largo, el mismo se estructure en grupos de párrafos de una extensión similar, expresando en cada párrafo una idea diferente o una derivación o dimensión diferente de la misma idea. En general, aunque esto no debe interpretarse de manera rígida, la extensión recomendable para cada párrafo oscila entre las dos y las diez líneas.